PLATAFORMA RURAL

13.11.17

[Palabre-ando] El crack del aguacate

El Periódico de Catalunya, 5 de noviembre de 2017. Gustavo Duch

EL CRACK DEL AGUACATE

Estos días, en Málaga y Granada, empieza la cosecha de los primeros aguacates. Hasta abril se irán sumando más toneladas producidas en Alacant, València y Castelló, incluso en Amposta donde hay una pequeña finca que los cultiva. Aunque en las estanterías de los supermercados -que nada saben de climatología- los podemos encontrar siempre que gustemos, como cualquier otra fruta o verdura. Porque el aguacate, y la salsa a la que da nombre, el guacamole, se ha convertido en los últimos años en una de las grandes estrellas de la globalización alimentaria.

Prácticamente toda esta cosecha mediterránea, que rondará las 70 mil toneladas, viajará hacia los países del Norte de Europa donde pagan un precio más alto por productos cosechados dos o tres días antes, y que les llegan en el punto de maduración perfecto. Aquí consumiremos aguacates importados mayoritariamente de Perú, Israel, Sudáfrica y unas 40 mil toneladas llegadas desde México, el mayor productor del mundo. Una cifra pequeña frente a los 2 millones de toneladas que México exporta a los Estados Unidos. Sólo para satisfacer la demanda del día de la Super Bowl, se requieren 100 mil toneladas del aguacate mexicano.

El boom del aguacate en México, como ha venido recogiendo la prensa los últimos años, ha provocado la presencia de cárteles de la droga en el negocio. Pero hay un problema mayor. Prácticamente todas estas cantidades de aguacates se producen en el estado de Michoacán donde, como me dice Blanca Lemus, doctora jubilada de la universidad local, "la producción de esta fruta para la exportación ha llevado a grandes productores de aquí a acaparar buena parte de todas las tierras, el pequeño campesino ya ni existe, ahora son jornaleros de negocios de las élites y de las empacadoras que son propiedad norteamericana e israelita". Según el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias con sede en Uruapan, "la capital mundial del aguacate", la expansión de este cultivo provoca una deforestación (muchas veces por incendios provocados) de 500 hectáreas anuales. "Un daño permanente que llegó para quedarse", me sigue contando Blanca, "las imágenes son desconsoladoras. El agua es cada vez más escasa y contaminada, y esta tierra paradisíaca con un clima de templado a frío, se ha transformado en parajes calurosos de aire seco". Los aguacates se expanden por todas partes, en las faldas de los cerros, en lo alto de las lomas, y también, en las laderas de las montañas, donde, acrobáticamente, les fuerzan a crecer en horizontal.

Un boom que convertido en monocultivo asume muchos riesgos. Por cuestiones del clima (como este año donde las inundaciones han provocado una caída del 20% de la producción), por la aparición de otra región más competitiva, por una demanda que no se sostendrá… ¿Y entonces?. Será otra burbuja explotada, con una diferencia: a los bancos se le pueden reinyectar dinero, a la tierra no, lo escupe. El papel moneda le repugna.

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6.11.17

[Palabre-ando] Hijas Rebeldes

Hijas Rebeldes

#LlibertatPresosPolítics

Hijas Rebeldes

Por las mañanas despiertan sobre la mesa de la cocina. Algunas, como recipiente de fruta fresca; otras, como asilo de flores viejas y secas. O vacías, para guardar el hambre.

Al mediodía, sobre ellas, a fuego lento de amor -que dijo Gloria Fuertes- se hierve durante largas horas la carne barata. Y la vida, cuando es cruda y dura.

En las noches de otoño salen a los balcones, a las terrazas, a las calles y a las plazas. Golpes sistólicos sobre su sufrido cuerpo, emiten una música que, al reconocerla, ofrece una certeza: una de nosotras está ahí. Afinadas como el mejor stradivarius, emiten notas que no caben en el pentagrama: enojo, abrazo, coraje, paz…


Las hay de muchas clases, en función de su tamaño y forma. De metal, barro o porcelana. Las hay con asas y sin ellas. Son las hijas rebeldes del cazo.

Las cazuelas suenan con una fuerza tal, que podrían romper nuestros oídos. Pero son los corazones quienes están heridos.

Gustavo Duch

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SECRETOS. Relatos de mucha gente pequeña.

23.10.17

[Palabre-ando] A la Colmena digo No

A la Colmena digo No

La Fertilidad de la Tierra, otoño 2017

Durante los años de la carrera tuve la suerte de tener trabajo con que costearla. Era repartidor a media jornada. Y ya que contaba con una furgoneta, podía usarla para desplazarme a la Universidad, en Bellaterra, a unos pocos kilómetros de Barcelona. Cada mañana salía de casa y, en la estación de Fabra i Puig, recogía a dos compañeras y dos compañeros. Entre los cinco nos repartíamos el coste de la gasolina. Una fórmula que hoy llamaríamos 'economía colaborativa', donde todos salíamos ganando. Un "win, win", por seguir con los neologismos, con el que más de la mitad del alumnado llegábamos a la Universidad. Al final de semana hacíamos cuentas. Seguro que sigue siendo habitual.

Recientemente, después de una charla en los corrales de La Querida, una iniciativa en Salamanca, me organizaron la vuelta en varías etapas. La primera fue con "Bla Bla Car", lo que me recordó esos años de trashumancia urbanita. Al acabar el trayecto compartido con un fotógrafo y dos estudiantes Erasmus, pregunté para saber cuál era mi parte a pagar.

– No, todos hemos pagado antes con tarjeta, en función de unas tarifas – me explicaron.

Perdonen mi ignorancia pero fue entonces que aprendí el funcionamiento de estas fórmulas colaborativas del siglo XXI: ideas viejas y muy válidas pero con una empresa detrás que, sin hacer mucho, recibe millones de euros monopolizando el sector; sin certezas de cómo resuelven su fiscalidad.

¿Ya no hay espacio para la economía informal? ¿Éramos delincuentes en nuestros 'viajes a escote'? Pero sobretodo, ¿la autogestión desaparece? Son las mismas preguntas que me hago al analizar la propuesta que con la fuerza del marketing capitalista está entrando en el sector de distribución de alimentos ecológicos, "La Colmena dice sí". Algo más sofisticada, ciertamente, pero al final es el "airbnb" ecológico que puede acabar con los grupos de consumo autónomos y plagados de singularidades.

Sí, son batallitas de abuelo. Con un componente final que no quiero dejar de predicar; la autogestión requiere de algo que los móviles no pueden ofrecer: relaciones y contacto humano. Cinco cursos y muchos viajes después nacen idilios y sueños. En esa furgoneta azul cielo, se parió, al menos, una organización de cooperación al desarrollo. Las cooperativas de consumo son sobretodo caldos de cultivo. Defendámoslas.

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Hilari Cuadriello, de La Magrana Vallesana



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12.10.17

[Palabre-ando] El ‘milagro’ de las latas de atún

El 'milagro' de las latas de atún

El Periódico de Catalunya, 5 de octubre de 2017

Es una estrella. Se expone llamativamente en las estanterías de todos los colmados, grandes superficies y tiendas "gourmet". Todos le hacemos un hueco en nuestra vida, o al menos en nuestras despensas donde guardamos una, dos o tres. Su contenido, natural, en aceite o en escabeche forma parte de cualquier menú pues hay mil recetas donde incorporarlo. Sólo le falta cotizar en bolsa, aunque está presente en negocios de gran calado. Les presentamos a la Lata de Atún.

Durante el Congreso Mundial del Atún celebrado en Vigo este pasado septiembre, el señor Juan Alonso planteaba una pregunta que a mi siempre me ronda por la cabeza. ¿Cómo puede ser rentable un pack de tres latas de atún en aceite de oliva a 0,99€ ? Efectivamente, como él mismo expuso, «las cuentas no dan». A los 0,99 € a los que se vende el lote hay que descontarle el 10% de IVA, con lo que se queda en 90 céntimos. Dividido entre tres, tenemos que cada lata se vende a 30 céntimos de euro. Si se descuenta el envase y el aceite de oliva, el precio de una lata de atún es de 0'16€.

Según el Sr. Alonso es un imposible, por mucha economía de escala que podamos pensar. Es un precio falseado por la gran distribución que utiliza la lata de atún como producto tractor. Vende a pérdidas sabiendo que funciona como reclamo y que lo compensa con las otras compras que realizamos al ser seducidos por la FoodStar del catálogo de ofertas que dejaron en nuestro buzón.

Lo que no denuncia el Sr. Alonso, director de Operaciones de una de las grandes conserveras españolas, es cómo se consiguen tantísimas cantidades de atún siempre baratas y disponibles para una parte del Planeta. Fundamentalmente porque no se contabilizan ni los atropellos laborales que en muchas empresas se dan; ni los costes ambientales que representa para la especie y para el mar; ni, desde luego, tiene en cuenta de dónde llega el atún, a quién expolia y a quién, en lugar de generarle una forma de vida, le convierte en un hambriento.

Para la Lata de Atún no hay vallas en su camino.

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2.10.17

[Palabre-ando] Desde Catalunya, Vendavales

Rebelión. Barcelona, 2 de octubre 2017

Muchas veces, casi siempre, escribo desde fuera. Me imagino historias, las leo o me las explican y desde fuera las cuento.

Hoy escribo desde dentro.

Desde dentro de Enrique, que no quería votar – soy más de gentes que de estados – pero que ante los abusos de la fuerza bajó al colegio de su barrio pobre de Barcelona y «no había división social ni monsergas, había una bella intensidad». Y votó.

Desde el abuelo entrando en el colegio cargando con su oxígeno y sus muertos. En su dentro, por varias horas, me refugié.

Mis dudas las despejé desde dentro del primer objetor de conciencia en épocas franquistas.«Voto para formar pueblos libres y relacionarnos con otros pueblos en condiciones de igualdad, soberanía, generosidad, amistad. La lucha la hago desde aquí, pero busco la justicia y la igualdad para todos los pueblos del mundo.»

Dentro de mis críticas también estuve. Y me dejaron entrar y expresarlas.

Escribo desde dentro del pastor palentino que volviendo de cargar dos mil litros de agua para sus ovejas – maldita sequía – me llamó para decirme «votar por nosotros también, por traernos vendavales»

Entro en el interior metálico de los tractores que, como autosfantásticos aparecieron, pacíficos y desobedientes, cortando las calles de mi pueblo. Después de muchos años menospreciados, ellos que siempre nos han dado de comer, se sienten reconocidos.

Apoyado en la valla de la escuela, entro en quienes las saltaron pero no supimos recibir. Y releo su Manifiesto Migrante: «A ustedes les decimos que nos sentimos convocados, animados y entusiasmados por lo que en estos momentos está logrando y esperemos que se dé la oportunidad de crear espacios de participación donde quepamos todas, sin racismo, ni exclusión».

¿Y quienes siguen en el lado de la guerra y la pobreza? No puedo entrar, hay una valla.

Escribo desde dentro de la cola que avanza, lenta pero avanza. Con Xavier, Anna, dos desconocidos y el propietario del perro con el que juega la mía en el parque, retomamos el debate sobre las bondades o no de las independencias; desglobalizar las gobernanzas; relocalizar la democracia. Y me encuentro cómodo, a gusto.

Cuando llueve me resguardo bajo un árbol y son las viejas luchas las que entran en mi."Quieta / altiva / la sabina / testifica / que bajo ella se agruparon/ los anarquistas".

Escribo desde dentro de Eva, que ha llorado un día entero.

Escribo desde dentro porque fuera de estos cuerpos he pasado miedo.

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SECRETOS. Relatos de mucha gente pequeña.

19.9.17

[Palabre-ando] dos textos: formas de acabar o empezar con la Vida

Saludos, dos textos recientes que pueden ser de tu interés

* En colaboración con Alberto Acosta, sobre esta destructiva Era que estamos viviendo, el Capitaloceno.


* En colaboración con Carles Soler, sobre las políticas de acceso a la tierra fértil.


Cordialmente
Gustavo Duch

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23.7.17

[Palabre-ando] Un campo de lavanda

Tercera y última crónica de la VII Conferencia Internacional de La Vía Campesina.

Buenos días



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